6 de agosto de 2012

LA CISTITIS, EL ARÁNDANO Y OTROS REMEDIOS PARA COMBATIRLA I


                                                                      

¿Qué es la cistitis?

La cistitis es una infección de orina que se produce por inflamación de la vejiga urinaria que afecta mayoritariamente a las mujeres. Se calcula que más de la mitad de las mujeres sufren algún episodio de cistitis a lo largo de su vida, y muchas de ellas la presentan de forma repetida.

La bacteria que con mayor frecuencia causa la cistitis es la Escherichia coli (E. coli), la cual se haya de manera natural en el tracto digestivo (colabora en la digestión y absorción de los alimentos). Como se llega a encontrar en el ano, gracias a los bastoncillos que posee puede en ocasiones salir de este sitio y acceder al tracto urinario y trepar hasta el interior de la vejiga urinaria. Allí se adhiere a la pared y se reproduce creando la inflamación que se sufre con la cistitis. Es por ello que las mujeres tienen más posibilidades de padecer la infección.


Algunos de los síntomas


La cistitis se manifiesta con: escozor al orinar, dolor en el aparato urinario (bajo vientre, justo por encima del pubis), sensación de una necesidad urgente de ir a orinar y necesidad de orinar con mucha más frecuencia de lo habitual (incluso cuando se acaba de orinar), expulsando muy poca cantidad de orina cada vez.


Además, en algunas ocasiones puede haber sangre en la orina o fiebre no superior a 38º. A veces se puede confundir la cistitis con una infección del riñón ( o pielonefritis), en ésta la fiebre es mucho más alta y se precisa otro tipo de tratamiento.





¿Qué factores favorecen que se provoque la cistitis?

-Ser mujer: Es más fácil el acceso entre el ano y la uretra de la mujer. Además, la longitud de la uretra es más corta.

-Relaciones sexuales: Existe mayor probabilidad de crear una cistitis tras el contacto sexual intenso, sobre todo tras una larga temporada sin tener relaciones. El riesgo no es por contagio sino que la fricción facilita la penetración de las bacterias: la cistitis no es una infección de transmisión sexual o contagiosa.

-El uso de diafragma: Si no está bien colocado, puede impedir el correcto vaciado de la vejiga o irritar la mucosa vaginal, con lo que favorece  la infección.    

-Higiene incorrecta: Tanto la falta de higiene como el exceso pueden alterar la flora vaginal y favorecer la cistitis. Por otro lado, ten en cuenta que la limpieza de la zona alrededor del ano debe hacerse siempre de delante hacia atrás para evitar arrastrar las bacterias intestinales hacia la uretra.  No es cierto que la cistitis sea una infección provocada por el frío o la humedad,  aunque si es verdad que la bacteria  E. coli colonizará mejor en este medio.

-Llevar ropa ajustada, compresas o salva slips: El roce que provoca la ropa ajustada (sobre todo de nylon o de fibra artificial, que dificulta la transpiración) y las compresas, facilita la transmisión de gérmenes y la irritación de la vulva y  de la zona cercana a la uretra.

-El abuso de los antibióticos: La flora vaginal habitual se compone de bacterias beneficiosas (bacilos de Doderlain) que impiden la invasión por otros gérmenes. La toma de antibióticos puede eliminar o alterar la flora habitual, con lo que facilita la invasión de la vagina por gérmenes oportunistas procedentes de las heces como el E. coli, que tendrán que recorrer una menor distancia para poder colonizar el tracto urinario

-La menopausia: Se produce modificación de la acidez natural y del entorno vaginal, así como una disminución de la capacidad de lubricación, que aumentan la predisposición a padecer cistitis.

-El embarazo: Los cambios hormonales y anatómicos que se producen en esta etapa predisponen a sufrir cistitis.

-Alteraciones de la vejiga y de la continencia urinaria: Los embarazos previos y la edad debilitan la musculatura del periné y el suelo pélvico, lo que hace más probable que los órganos genitales internos desciendan y asomen por la vulva (prolapsos…). Cualquier alteración en la disposición de la vejiga puede favorecer alteraciones en el flujo urinario, como el reflujo, y pueden dificultar el vaciado de la vejiga y favorecer la colonización bacteriana. Además, la incontinencia urinaria se asocia a la cistitis por dos motivos: por el flujo involuntario de orina y porque haya siempre una compresa húmeda que aumente el riesgo.

-Padecer diabetes: Se produce un aumento de la concentración de la glucosa en sangre. Esta circunstancia favorece la cistitis.


¿Qué medios existen para combatir la cistitis?

1. Tratamiento

Si sospechas tener un episodio agudo de cistitis, debes consultar con un  médico. Éste te prescribirá el tratamiento adecuado, que normalmente suele consistir en un antibiótico apropiado (en dosis, duración y pauta).

También, para el dolor abdominal que sientas puedes usar calor seco para aliviarlo (mantas eléctricas o de semillas que se calientan en el microondas).

2. Prevención

Muchas mujeres tienen más de un episodio de cistitis al  año. Si es tu caso, no debes de abusar del uso de antibiótico entre estos episodios para tratar de prevenirlo.

¿Qué puedo hacer?  La mejor opción sería tomar medidas que aumenten las defensas naturales y disminuyan la probabilidad de colonización por parte del bacilo E. coli. Estas medidas deben tener en cuenta no sólo mejorar tus defensas, sino reforzar la barrera que evita que el bacilo acceda (pH del medio vaginal, correcta flora vaginal…).

Medidas para la prevención:

-Higiene
Realiza una limpieza correcta de la zona genital después de evacuar. Recuerda: siempre de adelante hacia atrás. Recuerda que no es aconsejable la higiene ni en exceso (puedes alterar la flora vaginal) ni en defecto (favoreces la infección).

Evita el lavado de la piel genital con jabones que retiren el manto graso de la piel.

Evita el exceso de humedad y la ropa que no transpire (cambia el bañador tras el lavado, no abuses de salva slips,…).

-Vigila la micción

Trata de no mantener en exceso la orina en la vejiga (micciona cada 4 horas). Trata de eliminar toda la orina en cada micción, así te aseguraras de que no se estanque la orina para evitar la proliferación bacteriana.
Cuando tengas relaciones sexuales, trata de orinar después de estas.
Si padeces incontinencia urinaria, realiza ejercicios del suelo pélvico para reforzar la musculatura. Puede serte útil el post: La pelvis menor, el periné y algunas de las patologías más frecuentes.

-Ingerir líquidos

Tomar mucha agua (entre 1,5 y 2 litros al día) ayuda a eliminar las bacterias presentes en la orina al ser arrastradas mediante el chorro miccional.  Además, puedes consumir el agua en infusiones no irritantes, tipo manzanilla (no el té), que te ayuden a depurar.
Intenta evitar líquidos como el té, el café o alcohol.
Toma zumos: sobre todo aquellos que contengan Vitamina C (los cítricos y frutos del bosque, como la grosella y los arándanos). Tanto el zumo de naranja como el de arándanos serán tus aliados para combatir la cistitis (como se detalla más adelante).

-Alimentación: ALIMENTOS QUE NOS AYUDARÁN A EVITAR LA CISTITIS 
Incluye en tu dieta alimentos con Vitamina C.

Esta Vitamina va a ser tu gran aliada, ya que, por una parte, refuerza las defensas de tu organismo para protegerte de la infección y evitar la cistitis. También tomar zumo de naranja todos los días acidifica la orina, lo cual evita que se produzca la proliferación bacteriana en ésta.

El arándano, nuestro gran aliado.  

El arándano ha demostrado por muchos motivos ser una valiosa ayuda para evitar la cistitis.  Por una parte, es un gran antioxidante y contiene gran cantidad de vitamina C, con lo cual ya ayuda a nuestras defensas a protegerte de la infección.

En relación al arándano rojo (procedente del norte de América), los avances científicos recientes han demostrado que los extractos de este arándano permiten el desarrollo de un entorno que evita la proliferación bacteriana responsable de las cistitis. En los estudios clínicos presentados (en la última reunión de la Sociedad Química Americana y publicados en la revista Cochrane) se demuestra y se avala la eficacia de los extractos de arándano en la prevención de nuevos episodios de cistitis, en mujeres que padecen de cistitis de repetición.

El mecanismo por el que evita la cistitis es el siguiente: Estos frutos son ricos en proantocianidinas (PAC), las cuales ayudan a reducir la adhesión de las bacterias (principalmente del Escherichia col).  De esta forma las bacterias se eliminan más fácilmente a través de la orina y se reduce el riesgo de infección. De hecho, los autores del estudio comprobaron que las sustancias protectoras de los arándanos son capaces de recubrir el tracto urinario y prevenir la adhesión bacteriana sólo ocho horas después de su consumo, en un grupo de mujeres voluntarias con cistitis recurrente en las que se analizó la orina antes y después de la ingesta del zumo de arándano.  

Tomando la dosis recomendada del fruto (PAC de 36 mg al día) se consigue reducir a la mitad el número de episodios de cistitis sufridos a lo largo de un año. 

ADEMAS:

Como es difícil incluir en la dieta de forma diaria la dosis recomendada de arándano rojo, existen en el mercado complementos alimenticios (en zumos, jarabes o comprimidos) que nos pueden ayudar a conseguir evitar repeticiones de cistitis. Incluso algunos incluyen la dosis recomendada de vitamina C Estos productos se encuentran en farmacias y en centros de herbo-dietetica. No necesitan receta médica y suelen indicar tiempo de uso (15- 30 días, en la mayoría de los casos), dosis diaria,… Consulta en el centro donde lo adquieras más información.


HAZLO TU MISMA

Como la intención es evitar un nuevo episodio de cistitis, lo ideal es tener en cuenta las medidas higienico-dieteticas que se detallaban anteriormente. Evidentemente, los suplementos que existen en el mercado nos pueden ser de utilidad, pero de cara a un uso prolongado, siempre será mejor tratar de incluir en nuestra dieta esos aportes que se aconsejan para prevenir las repeticiones de cistitis.

En toda una femina se ha querido proponer un par de recetas con arándano para incluir en la dieta de nuestro día a día. En realidad existen infinidad de opciones de uso del arándano en recetas,  es un producto sano y cada vez más accesible de comprar. 

A la hora de poner en práctica el uso del arándano fresco fue cuando hubo más dificultad de encontrarlo: es fácil encontrar arándano azul en hipermercados (el que yo compre tenía un coste de 2 € y me sirvió para elaborar dos recetas, la del batido y la de una ensalada). Sin embargo, en la búsqueda de arándano rojo fresco no tuve esa suerte. Sólo pude comprar arándano seco (el cual use para mezclarlo con muesli y yogurt). El arándano rojo seco fue fácil de comprar: está en mi supermercado de cercanía (que pertenece a una gran cadena en toda España) y en centros de dietética también hay (en estos es incluso más sano y natural, porque no le añaden aceites ni azucares, eso sí, de 1,55€ pasa a costar el doble 3€). Como vivo en una ciudad de tamaño medio, quizás alguien que viva en una gran ciudad tenga más posibilidad de encontrarlo. Si es así, animó a que lo digan en el blog para que el resto de lectoras puedan también adquirirlo.




Los arándanos secos, los he usado como complemento para el yogurt, con los cereales,… consiguiendo un desayuno delicioso.



Puedes ver mas recetas sobre este tema en otro post y tambien tienes consejos para el mal olor vaginal.

¿Has usado el arandano u otro alimento alguna vez para este tipo de problema?
¿Te ha sido de utilidad?


Referencias:

Jaime Arias, Enfermería médico-quirúrgica. Volumen 2. Editorial Tébar

Amy B Howell, Dosage effect on uropathogenic Escherichia coli anti-adhesion activity in urine following consumption of cranberry powder standardized for proanthocyanidin content: a multicentric randomized double blind study (http://www.biomedcentral.com/1471-2334/10/94)


David G. Cunningham. Constituyentes fitoquímicos del arándano americano (Vaccinium macrocarpon) y sus beneficios para la salud.


Ruth G Jepsom. Cranberries for preventing urinary tract infections Editorial Group: Cochrane Renal Group






1 comentario:

  1. Yo hidrato los arándanos secos del supermercado cubriéndolos con un poco de agua y dejándolos a remojo un día, a continuación elimino el agua sobrante con los azúcares añadidos y los trituro en la batidora con miel. Utilizo la mermelada resultante en los desayunos con tostadas, copos de avena o yogurt.

    ResponderEliminar

Gracias por tu comentario!